La profecía de Ciro antes de su nacimiento

La profecía de Ciro antes de su nacimiento

La tercera profecía es aún más impresionante y se encuentra en Isaías 45:1-2. Ahí leemos acerca de un hombre llamado Ciro: “Así dice el Eterno a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán: Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos”. Isaías escribió en el siglo VIII a.C., pero Ciro no nació sino hasta el siglo VI a.C., aproximadamente 200 años después. ¿Cómo sabía Isaías el nombre de Ciro sin que éste hubiera nacido siquiera?

Según los registros de la historia, Ciro el Grande fue el fundador del Imperio Persa. Reinó desde el 559 hasta el 530 a.C. y unificó a medos y persas formando un poderoso imperio mundial. Fue un gran guerrero y libró muchas batallas, pero una de las más conocidas fue su conquista de Babilonia, la ciudad que se pensaba imposible de vencer, por la solidez y anchura de sus murallas.

El éxito de Ciro en esta empresa se debió a su astucia. Veamos la historia de la batalla, según la Ancient History Encyclopedia [Enciclopedia de Historia Antigua] en línea: “…invadió Elam y su capital, Susa, en el año 540 a.C. Luego avanzó hacia Babilonia y libró la batalla de Opis cerca de la estratégica ciudad de Opis, ubicada a orillas del río Tigris, al norte de Babilonia. El ejército babilonio fue derrotado por completo y Ciro conquistó Babilonia sin problemas [539 a.C.]. Heródoto explica que, para lograrlo, los persas desviaron el río Éufrates hacia un canal y bajaron el nivel del agua hasta ‘el nivel del muslo de un hombre’, lo cual les permitió marchar por el río y entrar a la ciudad de noche”.

La profecía de Isaías fue tan detallada que incluso describió las puertas dobles y entradas que se abrirían “delante de él”, con 200 años de anticipación. Es más, el profeta también dijo que Ciro permitiría a los judíos volver a Jerusalén y reconstruirla aun antes de que fueran llevados al cautiverio y Babilonia se convirtiese en una potencia mundial.

  • Isaías 44:28: “[Dios] que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado”. El cumplimiento de esta profecía está registrado en 2 Crónicas y Esdras.
  • Esdras 6:3: “En el año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio orden acerca de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalén, para que fuese la casa reedificada como lugar para ofrecer sacrificios, y que sus paredes fuesen firmes; su altura de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura”.

Impresionante, ¿no? Como dice 2 Timoteo 3:16, “Toda la Escritura es inspirada por Dios”. Sólo Dios pudo haber revelado estas profecías a los profetas del Antiguo Testamento y luego hacer que se cumplieran con tal exactitud. ¿Se imagina todo lo que tuvo que suceder para que Ciro naciera, se convirtiera en rey de Persia, conquistara la ciudad más poderosa del mundo (Babilonia) y permitiera a los judíos volver a Jerusalén para reconstruirla y reconstruir el templo?

Éstas son sólo tres de las profecías del Antiguo Testamento, pero sin duda ilustran un principio fundamental: ¡la Biblia es la auténtica Palabra de Dios! ¡Es cierta!

Acompáñenos en el siguiente artículo para analizar la evidencia interna de la veracidad de la Biblia. Tenga en cuenta que la Biblia, tal como la conocemos hoy, está compuesta por 66 libros escritos por aproximadamente 40 autores diferentes a lo largo de 1.500 años. Sería extremadamente improbable que tantos autores que escribieron a lo largo de un período tan extenso, hubieran podido escribir un mensaje tan sencillo y consistente, sin la participación de Dios.