¿Ha escuchado la exhortación de ser diligente?

¿Ha escuchado la exhortación de ser diligente?

Con frecuencia los padres, maestros, compañeros de trabajo, jefes, acostumbran a animar o instruir a otros con estas palabras. Pero, ¿qué es la diligencia y cómo se convierte usted en alguien diligente?

Lo que se requiere para ser diligente

Hay muchos elementos involucrados en la definición de diligencia, aunque para algunas personas, sólo significa sencillamente trabajo duro. Sin duda, el trabajo duro es parte de ello, pero hay mucho más que debemos entender.

Lo que está subyacente es responsabilidad y confiabilidad. Las personas necesitan saber que pueden confiar en nosotros, que haremos lo mejor que podamos, cuando se nos confía una responsabilidad. Un hombre o una mujer diligentes harán todo el esfuerzo necesario para terminar lo que han empezado, lo cual requiere autodisciplina.

El ejemplo de José

Como hombre joven, José parecía tener todas las cualidades de la diligencia y nos ofrece un ejemplo fascinante para aprender de él. Había sido vendido como esclavo por sus hermanos que estaban celosos de él (Génesis 37:28), y fue llevado a Egipto. Luego fue vendido como esclavo a un oficial llamado Potifar (Génesis 39:1). Pero aun siendo esclavo, vemos que José trabajaba con diligencia.

No sabemos mucho acerca de sus circunstancias iniciales, pero vemos claramente que todo lo que Potifar le daba para que hiciera, José lo hacía cuidadosa y conscientemente. En un momento Potifar le dio aún más responsabilidades, hasta el punto en que José tenía la responsabilidad de manejar todos los asuntos de la casa (v. 6). ¡Su diligencia y las bendiciones de Dios cambiaron dramáticamente sus circunstancias!

¿Por qué debemos ser diligentes?

¿Cuán en serio tomamos las labores de nuestra vida, incluyendo la obediencia a Dios? ¿Cuán diligentes somos? Las personas diligentes invierten un gran esfuerzo para lograr sus metas. Esta es la actitud que Dios espera que tengamos en todas las cosas.

Este es la actitud que debemos mostrar en nuestro lugar de trabajo, como José lo hizo. Demasiadas personas quieren esforzarse lo mínimo, para recibir lo máximo. Pero debemos recordar lo que Jesús dijo: “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Lucas 6:31). Demostrar a sus patrones el mismo esfuerzo que usted quisiera ver en ellos si ellos fueran sus empleados.

Finalmente, vemos que la diligencia persistente al final nos lleva a la recompensa definitiva. Como Jesús promete en Apocalipsis 2:10: “Se fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”. Debemos esforzarnos ahora para ser diligentes en todo lo que hacemos. La persona diligente se dará cuenta que su hogar y su vida familiar progresan y los trabajadores diligentes con frecuencia son recompensados en sus trabajos. Lea más acerca de esto en nuestro artículo “Trabajo duro”.