La importancia del consejo

La importancia del consejo

Si eres humilde dirás Amén a lo que vengo explicando. Es importantísimo adquirir inteligencia, pero aún más importante es adquirir sabiduría: “Las piernas del cojo penden inútiles; así es el proverbio en la boca del necio.” (Proverbios 26:7). Podrás tener claridad de la ley, pero si no eres sabio –o bien un necio– de nada te sirve.

El libro de proverbios hace énfasis en que una de las maneras de adquirir sabiduría es escuchando el consejo:

“Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; guarda la ley y el consejo, y serán vida a tu alma, y gracia a tu cuello.” (Proverbios 3:21-22).

“Retén el consejo, no lo dejes; guárdalo, porque eso es tu vida.” (Proverbios 4:13)

“Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;” (Proverbios 4:5)

“Oye, hijo mío, y recibe mis razones, y se te multiplicarán años de vida.” (Proverbios 4:10)

“Hijo mío, está atento a mi sabiduría, y a mi inteligencia inclina tu oído, para que guardes consejo, y tus labios conserven la ciencia.” (Proverbios 5:1 y 2)

“Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis.” (Proverbios 8:33)

“Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo; mas el que guarda la corrección recibirá honra.” (Proverbios 13:18)

“Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez.” (Proverbios 19:20)

Cómo se ven los jóvenes cuando tratan de guiar sus vidas tan solo con la inteligencia adquirida. Como tratando de encontrar un hilo negro que ya otros descubrieron. Es imposible guiar tu vida con conceptos, términos bien definidos y buen entendimiento. Necesitas la sabiduría de otros para andar en este camino.

Muchos jóvenes cristianos ruegan a Dios por sabiduría esgrimiendo el siguiente texto: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” (Santiago 1:5). ¿Acaso piensa alguno que Dios derramará sabiduría de una manera mágica? Lo que no terminas de considerar es que esa sabiduría que estás pidiendo ya ha sido derramada en otros que te llevan la delantera en este camino. Dios no derramó sabiduría en otros para que la guarden para sí mismos, sino para enseñártela a ti. No en vano la Escritura dice: “20 La sabiduría clama en las calles, alza su voz en las plazas; 21 Clama en los principales lugares de reunión; en las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones.” (Proverbios 1:20-21). De manera que si tienes buen juicio entenderás que la manera de adquirir sabiduría  es escuchándola de otros que la tengan y pidiéndoles consejo.