Nuestro cuerpo es templo del espíritu Santo

Nuestro cuerpo es templo del espíritu Santo

 

Nuestro cuerpo es templo del espíritu santo y debemos cuidarlo, debemos darle alimentos sanos y que nos nutran, alimentar el alma para tener un balance en espíritu y cuerpo, lo que no debemos hacer es llenarlo de cosas dañinas tanto en la parte espiritual como en la física, debemos cuidar el cuerpo que Dios nos dio para estar en esta tierra.

Debemos ser fuertes y poner todo en manos de Dios, pedirle que nos de fortaleza, que nos de las herramientas para combatir las tentaciones, La adicción se presenta en formas variadas, y afecta a los seres humanos desde épocas inmemoriales. El agente adictivo puede ser el alcohol, tabaco, sexo, juegos, drogas, etc. Al principio se le conoce como vicio, pero, realmente, es una enfermedad que puede llevar a destruir a la persona.

Claro está, si un vicio nos ha dominado por años, no será fácil abandonarlo, razón por la cual no debemos creer que hará falta poco esfuerzo. Lo más probable es que reincidamos, pero podemos confiar en que con el tiempo mejoraremos. Cuanto más nos afanemos, mayores cambios lograremos en nuestra personalidad.

Ese cambio integral será posible solo por medio de la gracia de Dios, gracia significa: bondad inmerecida, que produce poder, para experimentar una transformación desde el fondo. Dios no está interesado en una transformación superficial de la vida de sus hijos. Puede ser que otras personas consideren al adicto un caso perdido, pero, esa es la especialidad de la gracia de Dios, los casos perdidos.

Como seres humanos somos débiles, y en ocasiones tenemos vicios que no le agradan a Dios, y que no, nos hacen bueno al cuerpo o a el alma, Hermoso ejemplo de que Dios si puede cambiar al hombre, Él envió a su hijo Jesucristo (Juan 3:16) para que padeciera por nosotros, porque Él sabía que nosotros necesitábamos ser rescatados de esos vicios destructivos y ponernos en un lugar de bendición.