No es bueno quejarnos

No es bueno quejarnos

 

Desde el momento en que Dios nos mandó a esta tierra tenemos que ser personas agradecidas con la vida y con él, todos los días son días para crecer, aprender y dar gracias por la salud, familia, amigos, trabajo y todo lo que nos hace más fuertes. Seamos agradecidos y no debemos quejarnos de los momentos difíciles más bien pidamos fortaleza y discernimiento.

La verdadera diferencia está en cómo reaccionamos ante esas situaciones incómodas en el momento, en el mediano y luego en el largo plazo ante una dificultad, y como hacemos para resolverlo, muchas veces nos cerramos y buscamos culpables en lugar de soluciones.

Lo que marca la principal diferencia es la actitud y cuando nos dejamos arrastrar por la negatividad lo primero que van a aparecer son las quejas. Lo primero es buscar de Dios, pedirle que nos ayude a encontrar una salida y una respuesta a nuestras preguntas, en lugar de quejarnos y decir “porque yo” debemos decir Dios mío ayúdame a ser mejor persona y tener la capacidad de salir adelante.

Cuando sientas ganas de quejarte, mira las razones por las cuales no deberías hacerlo y mucho menos si estás acompañado de otras personas, piensa en los regalos que te ha dado Dios, como a tus seres queridos, tu salud, tu trabajo, muchas veces no valoramos las pequeñas cosas de la vida hasta que perdemos algo y lastimosamente es una realidad, debemos ser personas alegres con las cotidianidades que Dios nos da.

Cuando sientas ganas de quejarte, mira las razones por las cuales no deberías hacerlo y mucho menos si estás acompañado de otras personas, tienes que pensar con el corazón de una manera espiritual, debemos seguir los mandamientos de Dios y vivir en armonía y contagiando amor y esperanza.