Cómo conseguir la paz de Dios

Cómo conseguir la paz de Dios

En Filipenses 4:4, 5, la Biblia nos dice cómo obtenerla: “Siempre regocíjense en el Señor. Una vez más diré: ¡Regocíjense! Llegue a ser conocido de todos los hombres lo razonables que son ustedes. El Señor está cerca”. Pablo escribió estas palabras mientras estaba injustamente encarcelado en Roma (Filipenses 1:13). En lugar de lamentarse por su situación, animó a sus hermanos cristianos a ‘regocijarse en el Señor’, como de seguro él también lo hacía. Así indicó que su felicidad no dependía de las circunstancias, sino de su relación con Dios. Igualmente, prescindiendo de los problemas que tengamos, cualquiera de nosotros puede aprender a disfrutar del servicio a Dios. ¿Cómo? Esforzándose por conocer mejor a Jehová y por hacer su voluntad. De este modo, tendrá una vida más feliz y tranquila.

Pablo también anima a los cristianos a ser razonables. Esto implica no esperar demasiado de uno mismo. Debemos entender que no somos perfectos y que es imposible ser los mejores en todo. Así pues, ¿para qué perder horas de sueño tratando de sobresalir? Tampoco esperaremos perfección de las personas con quienes tratamos. Como resultado, mantendremos la calma cuando alguien haga algo que nos moleste. Es interesante que la palabra griega que se vierte “razonables” también se traduce “dispuestos a ceder”. Si somos flexibles y cedemos en cuestiones de preferencia personal, evitaremos entrar en polémicas, que lo único que hacen es perturbar nuestra paz y la de los demás.

El versículo 5 concluye diciendo: “El Señor está cerca”. Tal vez parezca que dicha declaración está fuera de contexto, pero no es así. Por un lado, nos da la seguridad de que está muy cerca el día en que Dios elimine este mundo malvado y establezca su Reino en la Tierra. Y por otro, nos anima al garantizarnos que, aun hoy, él está cerca de todos los que lo buscan (Hechos 17:27; Santiago 4:8). Saber esto nos ayudará a seguir el consejo de Pablo de regocijarnos y ser razonables. Además, tal como recomienda el versículo 6, no nos inquietaremos demasiado ni por los problemas que tenemos ahora ni por el futuro.

Al leer los versículos 6 y 7, nos damos cuenta de que la paz de Dios es el resultado directo de la oración. Para algunos, la oración es simplemente una forma de meditación que les infunde tranquilidad. Sin embargo, la Biblia explica que, en realidad, es el medio que tenemos para comunicarnos con Dios. Esta es una comunicación real, tan estrecha como la que tiene un niño con su padre, a quien le cuenta sus penas y alegrías. ¡Qué tranquilizador es saber que ‘en todo podemos dar a conocer nuestras peticiones a Dios’! Así es, podemos expresarle a Jehová todo lo que llevamos dentro.

El versículo 8, a su vez, nos anima a concentrarnos en pensamientos positivos. Pero no basta con eso: como indica el versículo 9, también tenemos que poner en práctica los buenos consejos que da la Biblia. De este modo, disfrutaremos de la tranquilidad de tener una buena conciencia, pues como dice el refrán: La mejor almohada es la conciencia sana.

En efecto, todos podemos sentir paz interior, pues Jehová se la da a quienes lo buscan y siguen su guía. Claro está, antes hay que conocerlo, y eso solo se consigue examinando su Palabra, la Biblia. Y aunque seguir sus normas no siempre es fácil, el esfuerzo bien vale la pena. Si así lo hacemos, “el Dios de la paz estará con [nosotros]” (Filipenses 4:9).