Aprendiendo a curarnos espiritualmente

Aprendiendo a curarnos espiritualmente

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Por eso entre las multitudes que me escuchan unos vienen a curarse con la palabra de sabiduría, con el consuelo que vierte; otros vienen a aligerar su carga de pecados oyendo mi enseñanza de justicia, de perdón y de amor. 1-20-67, en muchas ocasiones nos sentimos mal, y no sabemos por qué, en la mayoría de los casos es porque estamos mal espiritualmente, y por más dinero, viajes, y amores, nada nos va a llenar el vació que da el no tener a Dios en nuestras vidas y corazón.

 

Alimentarnos espiritualmente no es solo ir a la iglesia, es comprometerse, es tener una relación estrecha con Dios, confiar en él, en que todo llega cuando solo él decida, de la mano de Dios nuestra vida es más fluida, muchas veces no sabemos qué hacer cuando estamos tristes, preocupados, o estresados, tienen que existir un balance entre nuestra vida espiritual y nuestras acciones, o sea nuestro modo de vivir la vida.

 

Hoy no tengo manos para tocar vuestro cuerpo enfermo, porque vengo en Espíritu, más el espíritu también puede tocaros con su amor y haceros sentir su presencia. 8-210-31, en momentos duros y de prueba solo Dios nos da las respuestas, y nos puede ayudar a seguir adelante, dándonos la paz y sabiduría para continuar, los problemas tomados con filosofía y espiritualidad se solucionan mejor, y se toma una actitud más positiva.

 

Os digo todo esto para libraros de caer en falsedades o en prácticas y ritos, que ninguna verdad encierran. 10-281-59, no hay que caer en rituales, o practicas mundanas, lo único que necesitamos es rezar, orar, o conversar con Dios, contarle nuestros problemas, agradecerle y pedirle, él es nuestro padre y siempre nos va a querer ver bien y nunca nos abandonará.

 

Si no enriquecemos nuestro espíritu estamos vacíos, no hay que poner excusas por falta de tiempo, u otras situaciones, en las noches desde tu cama podes hablar con Dios, contarle tus problemas y pedirle que te ilumine.