Cuáles son los diez mandamientos

Cuáles son los diez mandamientos

Cuando un niño debe hacer la comunión acude previamente a catequesis, donde se le inculcan las enseñanzas de la Biblia y, entre ellas, ha de aprenderse los diez mandamientos, también conocidos como la ley de Dios. Según la Biblia, Moisés subió al monte Sinaí y permaneció en la cima 40 días. Durante ese tiempo, Dios le entregó dos tablas en las que estaban escritos los diez mandamientos.

El primer mandamiento es ‘Amarás a Dios sobre todas las cosas’. Esto quiere decir que Dios debe ser puesto antes de todo lo demás. El primer mandamiento significa que se ha de alimentar la fe y rechazar todo lo que se opone a ella.

El segundo mandamiento es ‘No tomarás el nombre de Dios en vano’. Este mandamiento prohíbe el juramiento en falso, es decir, usar el nombre de Dios para hacer creer que lo que se afirma es verdad.

El tercer mandamiento es ‘Santificarás las fiestas’. En este mandato se pide que el cristiano acuda a misa los días festivos, es decir, los domingos y los días fijados por la iglesia como días de guardar.

El siguiente mandamiento es ‘Honrarás a tu padre y a tu madre’. Con este mandamiento Dios quiere que todo el mundo comprenda que no solo se le ha de agradecer a él el hecho de habernos dado la vida, sino que se ha de hacer lo mismo con los progenitores.

El quinto mandamiento es ‘No matarás’. Este mandato prescribe conservar y defender la integridad de la vida humana y prohíbe todo aquello que atenta contra la dignidad y la vida de las personas.

El sexto mandamiento es ‘No cometerás actos impuros’. En este caso se asocia la pureza a una virtud, y actos como el adulterio se consideran no puros y, por tanto, la Biblia no los permite.

El séptimo mandamiento es ‘No robarás’. Éste insta a no apropiarse indebidamente de los objetos de otras personas

El octavo mandamiento es ‘No dirás falso testimonio ni mentirás’. En este mandato se prescriben los deberes relativos a la veracidad y al honor, aspectos que se tienen muy en cuenta a lo largo de todos los mandamientos.

El noveno mandamiento es ‘No consentirás pensamientos ni deseos impuros’. Este mandamiento ordena vivir la pureza desde el interior y prohíbe todo pecado interno contra esa virtud, es decir, los pensamientos y deseos impuros.

El último mandamiento es ‘No codiciarás los bienes ajenos’. El décimo mandamiento exige que se destierre la codicia e insta a intentar ser felices con lo que tenemos.