Hablemos con Dios

Hablemos con  Dios

 

¿Tu conexión con Dios está arraigada en una relación espiritual y personal con él o sigues la forma y el orden de tu religión para comprender quién es Dios para ti? No importa la religión es un mismo Dios para todos, y él nos ama a todos, sin importar color de piel, dinero, creencias, y religiones, es una conexión como de padre a hijo, es muy determinada según la personalidad de cada quien y de su manera de comunicarse.

Dios quiere escuchar de vos y compartir todas tus alegrías, tus tristezas, tus esfuerzos y tus pensamientos es el primer paso para establecer esa relación de confianza con Dios, él nos conoce, pero quiere que le hablemos y le contemos todo sobre nuestra vida. Además, puedes fortalecer esa relación leyendo acerca de cuánto te quiere Dios en la literatura espiritual de tu agrado.

 

 

Para hablar con Dios tenemos que establecer una relación espiritual, personal y privada con él, Dios nos conoce, conoce nuestros sentimientos, pensamientos e intenciones, Con tantas religiones y creencias populares con respecto a Dios, puede parecer complicado descubrir una manera indicada  para hablar con Dios, Sin embargo, no tiene por qué ser así, no importa nuestra religión, él nos ama y nos escuchará, la manera en que escojas conectarte y hablar con Dios es muy tuya, es algo espiritual y personal.

Puede ser una buena opción buscar un lugar tranquilo o privado que puedas ocupar para concentrarte mientras hablas. Si no puedes, está bien que hables silenciosamente a Dios cuando vas en el bus, en el carro, cuando esperas para ser atendido en algún lugar, siempre es bueno encontrar el momento preciso para hablar con él.

Escoge un momento en el que sea poco probable que te molesten y podrás concentrarte y rezar con efectividad. Los momentos comunes para rezar son: antes de las comidas o de ir a acostarte, después de levantarte, durante momentos estresantes o periodos de necesidad.

Habla con Dios como si una persona física estuviera enfrente de ti. Puedes hablar con Dios acerca de tus problemas diarios, de los pensamientos que tengas en ese momento, de tus esperanzas, de tus sueños, de tus miedos, conversa con él como un amigo, como alguien que está a la par tuya siempre, y que nunca te va a dejar solo, ese compañero fiel de por vida, ese amor puro y fiel.