El trabajo es una bendición de Dios

El trabajo es una bendición de Dios

 

“Procuren vivir tranquilos y ocupados en sus propios asuntos, trabajando con sus manos como les hemos encargado, para que los respeten los de fuera y ustedes no tengan que depender de nadie” (1Tesalonicenses 4:11,12) Dios nos mandó el trabajo como una bendición, el trabajo dignifica, nos hace útiles y nos aleja de las cosas que no nos aportan nada a nuestras vidas, el trabajo es un regalo, es con lo que podemos salir adelante, sacar nuestros estudios, familia y cumplir sueños.

Si tomamos conciencia que nuestro trabajo puede convertirse en una ofrenda para Dios, en una oportunidad de mostrar amor, servicio y entrega a los demás, les aseguro que dejaríamos de sentir el trabajo como algo pesado y difícil. Como cristianos, cada actividad que realizamos lo debemos de hacer como para Dios, es una manera de mostrar nuestro agradecimiento al Señor y de ser un instrumento útil en sus manos.

Tenemos que agradecer que tenemos salud para levantarnos cada día, que tenemos nuestras extremidades para poder trabajar, que podemos caminar, que podemos ver, que podemos realizar muchas actividades, debemos ser agradecidos, personas que tengan la noción que el trabajo es una dicha, una forma de honrar la salud que tenemos.

Cada día es una oportunidad de hacer algo grande. Así que haz un gran trabajo, no para los hombres, sino para Dios. Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor y no a los hombres, Colosenses 3:23, debemos pensar que todo lo que hacemos es por la gracia de Dios, hagamos las cosas para servirle a él, para hacer las cosas bien por nosotros mismos, no para demostrarle nada a nadie, que sea para satisfacción propia.

El trabajo aparece como participación en la obra creadora de Dios, que, al crear al hombre, lo bendijo diciéndole: Procread y multiplicaos y henchid la tierra y sojuzgadla, y dominad en los peces del mar, y en las aves del cielo, y en todo animal que se mueve sobre la tierra. (Es Cristo que pasa, 47).