El poder del perdón

El poder del perdón

 

Jesús relata la historia de un hombre que le prestó dinero a dos hombres y luego les cancela las deudas. (Lucas 7:41-42) Una persona debía más dinero que la otra, por lo que Jesús preguntó: “¿Quién crees que lo amó más?” Simón contestó: la persona a quien le perdonó la deuda más grande,” y Jesús estuvo de acuerdo. (Lucas 7:43). Muchas veces no somos capaces de ´perdonar cuando nos han hecho algo grave, o algo que consideramos es muy grande, y no debemos hacerlo, Dios nos enseña a perdonar sin importar su gravedad.

Jesús murió en la cruz y nos perdonó una deuda que no podíamos pagar. ¿Agradece usted Su sacrificio? Yo sí lo agradezco. Cuando los demás le lastiman y pecan, recuerde que usted y yo hemos lastimado a un Dios perfecto. Y Dios, en vez de estar enojado con nosotros, nos perdonó. Debemos tratar a los demás de la misma manera.

En vista de que el perdón es un requisito absoluto para lograr la vida eterna, el hombre naturalmente reflexiona: ¿Cuál es la mejor manera de obtener ese perdón? Uno de los muchos factores fundamentales se destaca de inmediato como indispensable: Uno debe perdonar para ser perdonado.

Muchas personas, cuando tienen que proceder a una reconciliación con otras personas, dicen que perdonan; pero continúan abrigando rencores, continúan sospechando de la otra parte, continúan dudando de la sinceridad del otro. Eso es un pecado, porque cuando se ha efectuado una reconciliación y se dice que ha habido arrepentimiento, cada cual debe perdonar y olvidar, reconstruir inmediatamente lo que se hayan derribado y seguir adelante.

“Perdónanos nuestros pecados, porque nosotros mismos también perdonamos a todo el que nos debe” (Lucas 11:4). De igual manera, en la parábola del esclavo que no mostró misericordia, Jesús explicó que el perdón es como la cancelación de una deuda (Mateo 18:23-35).

La Biblia enseña que el perdón se basa en el amor sincero, ya que el amor “no lleva cuenta del daño” (1 Corintios 13:4, 5).