El origen de rebelión

El origen de rebelión

La rebelión contra Dios tiene su origen en la rebelión contra la gente que nos aconseja. Nuestra actitud hacia el consejo es un augurio de la próxima rebelión contra Dios. Deberías considerar la actitud que asumes cuando alguien te amonesta o te reprende. ¿Es tu corazón humilde o vives en una constante rebelión interna?

Estamos desmenuzando el origen de toda rebelión contra el soberano Dueño. Ya dijimos que antes de dar el paso a la rebelión contra Dios se da el paso de la rebelión contra tus autoridades. Pues qué si te digo que antes de dar el paso a la rebelión contra tus autoridades hay un estado o una condición espiritual. Este estado o condición se llama la pérdida de la humildad. Deberíamos estar más atentos a vivir en una completa humildad que a estar alertas de cualquier pecado.

Para saber si vivimos en una completa humildad no debemos recurrir a escudriñar nuestros sentimientos o nuestros pensamientos. A ese nivel todo mundo nos consideramos humildes, pero la verdadera humildad se refleja en evidencias. No hay evidencia más grande de lo que somos sino lo que hacemos y decimos. Por nuestros frutos nos conocerán.

Una manera práctica de darnos cuenta si somos humildes es analizar nuestra actitud hacia el consejo. Aquí te presento una serie de cuestionamientos para que reflexiones y escudriñes tu actitud hacia el consejo y por tanto tu nivel de humildad:

 

¿Pides consejo o la gente te busca para darte consejos?

Si pides consejo, ¿pides consejo en tiempo y forma? O lo pides cuando ya has tomado una decisión y actuado. Si ese es el caso entonces no parece una actitud humilde, sino una confesión.

Cuando pides consejo en tiempo y forma, ¿lo pides a las personas indicadas?

Cuando le pides consejo a las personas indicadas y tanto las Escrituras como tu conciencia lo aprueban, ¿vuelves a pedir el mismo consejo a otros? Probablemente estás esperando escuchar lo que quieres escuchar desviando a tu propia alma de la verdad. O eres de los que dicen “Lo voy a orar”, como esperando que Dios consecuente tu engaño.

Finalmente, cuando te dan un buen consejo ¿lo pones por obra?

Todo corazón humilde aprueba que ese es el camino que ha tomado cuando está consciente de su necesidad de ser guiado y ser instruido. Y aquí hay más cosas que entender: la verdadera humildad es detonada por una profunda convicción de tu necesidad. Si no eres humilde seguramente es porque nunca has reparado en lo inexperto e inmaduro que eres. No estás consciente de tu incomplitud.