Aprenda a vivir un día a la vez

Aprenda a vivir un día a la vez

Demasiadas veces, permitimos que la ansiedad nos domine. Nos preocupamos hasta enfermarnos, pensando en lo que puede suceder mañana. ¡Nos hacemos problema por las cosas aun antes de que existan!

La Biblia dice que no debemos estar ansiosos por lo que pueda suceder mañana (Vea Mateo 6:33-34).

La Biblia también nos promete: “Como tus días serán tus fuerzas” (Deuteronomio 33:25, RVR-1960). En otras palabras, la gracia de Dios será suficiente para enfrentar las demandas de cada nuevo día.

 

Descubra la bendición del sufrimiento

Los contratiempos, los problemas de salud y cualquier experiencia de sufrimiento adquieren una perspectiva nueva cuando usted tiene a Cristo en su vida:

 

En lugar de desmoralizarse, usted puede fortalecerse.

En lugar de ser una carga para los demás, usted puede ser una bendición. Usted crecerá en su fe al descubrir el poder, el consuelo y la fortaleza de Dios en las experiencias de la vida.

 

Aprenda a enfrentar la tentación

Las tentaciones son parte de la vida. Lo eran antes que usted recibiera a Cristo, y continuarán siéndolo. No es pecado tener pensamientos equivocados de vez en cuando; pero sí es pecado decidir detenerse en ellos una y otra vez. La Biblia dice: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41). Cuando Jesucristo fue tentado en el desierto, respondió al diablo citando las Escrituras. Tres veces le dijo: “Escrito está:…”(Mateo 4:4, 7, 10). Esté preparado para la tentación, por medio de la oración y del conocimiento de la Palabra de Dios.

 

La Biblia dice:

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”
– 1 Corintios 10:13.

Esté preparado para hacer uso de la “salida” que Dios ofrece para la tentación, ya sea que “huya” de la escena de la tentación (1 Timoteo 6:11), o que permanezca en ella y la “resista”
– Santiago 4:7.