Principios bíblicos acerca de la administración del dinero

Principios bíblicos acerca de la administración del dinero

La Biblia describe situaciones como la persecución, las pruebas y “tiempo y ocasión” (accidentes o enfermedades invalidantes, o la muerte prematura de un proveedor, por ejemplo) que pueden llevar incluso a personas fieles a Dios y con mucho carácter a sufrir graves problemas financieros. En estas circunstancias, la falta de un presupuesto o de autocontrol no tiene nada que ver. Lo que se requiere en tales casos es compasión y ayuda, no juicios ni condenas.

Por otro lado, en circunstancias normales las personas sí tienen en buena medida el control de sus finanzas. La mayoría de nosotros puede tomar decisiones respecto de lo que hará con su dinero y, en tales casos, no hay casi nada tan importante como tener y seguir un presupuesto familiar. De hecho, ésa es probablemente la recomendación más común entre los consejeros profesionales en finanzas. Y lo que es más importante, ¡es la recomendación de la Biblia!

Regirnos por un presupuesto involucra muchos principios espirituales, como evitar la codicia, tener autocontrol, desarrollar fe y tener paciencia y gratitud. Llevado a la práctica, para los propósitos de este artículo, tener un presupuesto significa principalmente cuatro cosas:

Estimar de una forma realista nuestros recursos disponibles para llevar a cabo un proyecto.

Estimar los recursos que necesitaremos para llevar a cabo el proyecto.

Llevar a cabo el proyecto sólo cuando nuestros recursos disponibles son al menos iguales a los gastos necesarios.

Hacer todo lo necesario para no gastar en el proyecto más de lo disponible.

Esta definición se aplica a todo tipo de proyectos —desde sustentarnos día a día, hasta pagar una educación o adquirir algún bien. Presupuestar requiere de una evaluación honesta de lo que podemos pagar, considerando nuestras necesidades en el tiempo. (Algunas de nuestras necesidades ocurrirán en el futuro, y esto requerirá de disciplina para no gastar todo lo disponible ahora y así poder ahorrar para dichas necesidades.)

Ejemplos bíblicos

  • La Biblia contiene muchos ejemplos, principios y consejos directos acerca de cómo presupuestar, planificar y vivir de acuerdo con nuestros medios. Algunos de ellos son:
  • José planificó y guardó parte de los recursos disponibles en los “buenos años” de Egipto para poder alimentar a la gente durante los “años malos” (Génesis 41).
  • Tanto el tabernáculo (en tiempo de Moisés) como el templo (en tiempo de Salomón) se construyeron sólo cuando todos los materiales de construcción necesarios se habían reunido (Éxodo 35 y 1 Crónicas 29).
  • El hombre bueno y sabio deja algo de sus bienes incluso a sus nietos, lo cual sugiere que presupuesta, planifica, ahorra, vive y consume dentro de sus posibilidades, motivado por el deseo de compartir sus bendiciones con los demás (Proverbios 13:22).
  • Dios creó a la hormiga con el instinto de hacer lo que Él nos aconseja a nosotros: apartar algo de nuestros recursos en los buenos tiempos para luego usarlos en circunstancias menos abundantes (Proverbios 6:6-8; 30:25).