La alabanza para Dios

La alabanza para Dios

La música puede tener varios usos, pero cuando se trata de alabar a Dios entonces tendremos que hacer muchas consideraciones para cumplir con esa tarea: “Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.” (Malaquías 1:11).

No es cualquier cosa ofrecer alabanzas a Dios y en este sentido hoy muchos han desvirtuado la alabanza en su afán de conformarse al mundo. Hoy se prefiere dar shows en lugar de incienso y ofrenda limpia a nuestro Dios. Hay quienes tratar de meter el mundo a la iglesia con el pretexto de que así jalarán más personas a sus congregaciones. No encuentro manera de describir lo que significa el pecado de profanidad sino cuando pienso en lo que muchas iglesias hacen en su ansia por llenar los asientos en sus reuniones.

Hoy ya no tenemos ministros de alabanza, ahora tenemos artistas y vedettes. Hoy muchos pastores son semejantes al rey Acaz, quien tuvo la fabulosa idea de quitar el altar de bronce del templo de Jehová y poner en su lugar uno de diseño idéntico al que había en Damasco, donde los idólatras honraban a sus dioses (ver 2 Reyes 16:10-18). Que este estudio sirva para volver a las sendas antiguas y limpiar las iglesias de la profanidad.

Algunas consideraciones que podemos hacer para no trastocar la alabanza a Dios son las siguientes:

El mensaje debe ser bíblicamente correcto: “Asimismo David y los jefes del ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún, para que profetizasen con arpas, salterios y címbalos;” (1 Crónicas 25:1a). Profetizar significa en el idioma hebreo hablar o cantar por inspiración, en este caso por Dios.  El mensaje de las alabanzas es muy importante. Entendamos por mensaje no solo la letra, también la música es parte del mensaje.

El mensaje debe ser claro y entendible: “Porque Dios es el Rey de toda la tierra; cantad con inteligencia.” (Salmos 47:7). Ya que Dios ministra nuestro entendimiento, la letra de un canto de alabanza debe ser entendible. Aquí también se debe tener cuidado con la música pues aunque pueda haber letras bonitas, la musicalización podría denigrar el mensaje opacándolo por completo. Sería una abominación hacer uso de ritmos sensuales, provocativos o estridentes y con ellos intentar ministrar a las personas. Géneros musicales como el Heavy Metal, el rap, el hip-hop y quizás algunos otros no son aptos para musicalizar un canto de alabanza. El Heavy Metal surgió para ser una bandera de la anticultura y la anarquía. El rap y el hip-hop forman parte de una cultura callejera y fue el vehículo para reflejar la realidad social, económica y política de sus vidas. En cierta forma se puede considerar como música de protesta. Esos géneros rompen con la espiritualidad del mensaje, pues fueron hechos para expresar ideas que no comparten la doctrina cristiana.