Que nadie confíe en su propia capacidad sino en Dios

Que nadie confíe en su propia capacidad sino en Dios

Es necesario que tengamos la humildad de reconocer que nosotros solos no podemos enfrentar ni resolver todos los problemas de nuestra vida.

Solamente cuando reconocemos nuestra debilidad entonces podemos experimentar la fortaleza de nuestro Dios (2 Corintios 12:10)

La palabra de Dios nos dice que nosotros podemos confiar en Dios de todo nuestro corazón, es decir que podemos tener la seguridad que no seremos defraudados por él, que él no nos engañara, ni nos fallara.

Cuando reconocemos nuestra incapacidad el Señor obrara a nuestro favor (2 Crónicas 20:12)

Debemos tomar a Dios en todo lo que hagamos si queremos que nos vaya bien en todo.   

Es decir que la palabra de Dios nos manda a estar seguros de que el Señor va con nosotros en el camino que hemos elegido, estar seguros de que estamos en el camino de la voluntad de Dios. 

El problema es que muchos cristianos siempre tenemos un argumento para justificar nuestros pecados, para buscar culpables, para seguir en nuestros pecados, para seguir enredados.

Tenemos que traer cautivos todos nuestros argumentos para la obediencia a Cristo (2 Corintios 10:5)

Cuando reconocemos nuestro pecado y nos arrepentimos tenemos de parte de Dios una promesa de sanidad y restauración (Proverbios 3:8)

Este año Dios tiene que ser el primero en todas las áreas de nuestra vida, debemos honrar a Dios con lo mejor no con lo que nos sobra.

Tenemos que tener claro que a Dios no solo se le honra con nuestros labios, con nuestra alabanza, con nuestros canticos o con nuestro servicio, tenemos que honrar a Dios con nuestros bienes y con las primicias del fruto de nuestro trabajo.

Cuando somos fieles con el Señor con nuestras finanzas el Señor hará que en nuestra vida haya abundancia de frutos, de cosecha.