¿Cómo reactivar el fuego por la oración?

¿Cómo reactivar el fuego por la oración?

Cuando nos enfocamos demasiado en lo que no tenemos y en lo que Dios no está dándonos en este momento, perdemos de vista el hecho de que Dios siempre es maravillosamente bueno, está a nuestro favor en una manera hermosa y nunca nos abandonará. Comience hoy a agradecerle por todo aquello que se perdería mañana si despertara y no estuviera ahí.

Acción de gracias: Casi siempre, cuando siento que el fuego se ha apagado y mi pasión ha menguado, se debe a que he dejado de ser agradecida, he dejado de agradecerle a Dios por todas las bendiciones que disfruto.

Arrepentimiento: Otro apagafuegos es el pecado y las actitudes egoístas. La Escritura dice que su bondad nos lleva al arrepentimiento. Cuando dedica tiempo agradeciéndole a Dios, la convicción regresa a su alma. Dé el siguiente paso y atrévase a decir: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmos 139:23-24). La confesión es una limpieza, algo hermoso. Dios se acerca especialmente al corazón humilde y arrepentido.

 

 

Comprender: A menudo, cuando sentimos que nuestra llama titila y no arde fuertemente, se debe a que nos hemos acercado a Dios solamente por lo que Él puede hacer por nosotros, y no por quién es Él. ¡Una manera segura de avivar nuestra llama espiritual es buscarlo por todo lo que Él vale! Continúe llevándole sus peticiones, pero luego siéntese a sus pies y busque conocer su corazón. Él es quien por su boca hizo los cielos, el Señor de señores, el Rey de reyes, y el Dios de los ejércitos angelicales. Él es alto y exaltado, no obstante está íntimamente presente. Él la ama. Conózcalo más y tendrá una mejor comprensión de cómo está obrando en sus circunstancias actuales. Conocerlo mejor es amarlo más, y conocerlo es ser llena de la plenitud de Él (Efesios 3:14-19).

Afirmarse: Cuando no sentimos la presencia de Dios y no sentimos que sus promesas sean exactamente verdaderas, es hora de afirmarse en la Palabra de Dios, porque es verdadera. Cuando me siento más decaída que animada, me levanto, camino por mi casa y proclamo las promesas de Dios escritas para mi vida: “¡No moriré sino que viviré y declararé las obras del Señor!” (Porque batallo con problemas de salud). “¡La gracia de Dios abunda en mi vida para que yo pueda abundar en toda buena obra!” (Porque constantemente me siento abrumada).

 

 

Rendirse: Otra cosa que he observado es que la rendición y la pasión espiritual están cercanamente vinculadas. Cuando me encuentro asiéndome de mi propio entendimiento o cuando confío más en mis temores que en la fidelidad de Dios, es como arrojar una manta mojada sobre mi llama espiritual. ¿Cuál es mi respuesta? Me arrodillo, abro las manos y le rindo todo al Señor otra vez.

Confianza: Aquí estamos, de vuelta en la confianza. Cuando pierdo la perspectiva de la vida, es porque en algún momento de la línea dejé de confiar en Dios. Aquí hay algunas cosas importantes para recordar:

  • Él tiene un plan para su vida que es el mejor escenario de todos.
  • Él es fiel y verdadero, y se ha puesto a su disposición.
  • Él es bueno, y bondadoso, y verdadero; usted puede confiar en que Él la llevará segura a casa.

Usted puede confiar en Él. Si su pasión mengua, es hora de volver a involucrar su corazón, renovar su mente, humillarse en su presencia y luego levantarse, sabiendo que usted es suya y Él es suyo. Usted es verdaderamente bendecida.