Simplemente, necesito a Dios

Simplemente, necesito a Dios

En nuestra caminar por la vida tenemos mejores y peores momentos. Algunos incluso muy buenos, tiempos maravillosos por los que no deberíamos dejar de dar gracias a Dios. Es tanto el amor de Dios por nosotros, que aunque sepamos que en el futuro tendremos que enfrentar momentos duros, sabemos que Dios nos prepara para ello, para poder superarlo y afrontarlo de la mejor manera posible.

No querer apartarnos del lado correcto, el camino de Dios, el de la paz, perseverancia, fe y bondad es difícil, pero es un puerto seguro.

La seguridad que experimentamos cuando dejamos nuestra vida en manos de Dios es inexplicable. Hay situaciones y procesos de la vida en los que apenas tenemos el control, y momento en los que tenemos abundancia, otros escasez, pero cuando oramos con fe a Dios, reconociendo que necesitamos de Él, todo mejora. Dios puede ayudarnos a ser fuertes, valientes y perseverantes por el camino de la verdad y la vida.

Oración:

¡oh Dios: Padre mío, dueño de toda calma en la adversidad: Siento una herida profunda en mi corazón, un vacío que planea quedarse permanentemente en mi corazón, una gran desesperación por lo que será de mí si no encuentro ayuda frente a mis necesidades. Me siento mal mi Dios: Todo parece caerse y derrumbarse, y no consigo encontrar las herramientas adecuadas para lograr verme aliviado de tanto mal que ahora mismo tanto me agobia y me acoge. Dios mío, simplemente, te necesito: Necesito poder, principalmente, recuperar mi fe en ti. Reconozco Señor, que por momentos te dejé en el olvido, a un lado del rincón de mi ser. Y que mientras tanto, ignoraba que todo lo que me atormentaba era porque había dejado de seguir tus instrucciones, tus consejos silenciosos en mí. Ayúdame Dios: Te necesito para poder volver real todo aquello que inquieta mi mente. Te necesito para ayudarme a realizar los cambios que mi vida requiere.

Cuento contigo Dios, ayúdame. Tú eres el guardián de mis sueños y proyectos, me fortaleces, proteges, socorres y sostienes en todo cuanto hago. En cada peldaño, cada logro y cada victoria estás tú, cuidándome y apoyándome. Te necesito Dios: Te necesito Dios, para no volver a dejarme caer en ese hoyo profundo, oscuro, y hasta nauseabundo. Sostenme para que los problemas no acaben conmigo, ni me vuelva una persona avara, prejuiciosa o egoísta. Ayúdame a seguir tus consejos, y a que siempre tenga oído para escucharte susurrar tu palabra silenciosa en mi corazón. En todo momento, ayúdame a hacer tu voluntad. Y perdóname Dios por mis constantes olvidos. Siempre te necesito, Señor.