Sigamos las leyes de Dios

Sigamos las leyes de Dios

 

Tener un propósito individual es muy importante, te llenará de satisfacción y buena energía, la cual puedes compartir con las personas que te rodean, se dice que todos tenemos una misión, que estamos en esta tierra para algo, y sí, estamos para ser felices, para ser hermanos, para ayudarnos los unos a los otros, para respetar y seguir las leyes de Dios y de tierra, tiene que ser siempre un complemento.

Debemos ser personas dadivosas, sólo importa que lo que hagas, y que lo hagas sin esperar nada a cambio, una sonrisa, un favor, una llamada amistosa, una ayuda desinteresada, muchas veces nos acostumbramos a que hacemos algo a cambio de otro favor, de dinero, o que después en algún momento esa persona nos podrá ayudar, no tiene nada de malo, pero si es importante saber que Dios nos manda a servir y ser buenas personas sin esperar un pago por eso, siempre es bueno realizar una acción de ayuda por amor.

Tus acciones tienen efectos muy reales, tanto en tu vida, como en la vida de los demás. De ahí la importancia de actuar de forma consciente y bondadosa con todas las personas que te rodean, todo lo que hagamos en esta vida tiene una consecuencia, buena o mala, debemos saber que siempre debemos vivir en humildad, porque Dios engrandece al humilde y humillado el engrandecido, la vida es una línea no recta, debemos tener conciencia que debemos ser buenas personas y obedientes.

Lo que piensas determina lo que sientes, lo que haces y lo que experimentas. Sé más consciente, debemos ser personas positivas, el poder de la mente es inmenso, y sobre todo el poder de Dios, debemos atraer a nosotros cosas buenas, y para eso debemos pensar y actuar como Dios manda.

La vida es un regalo de Dios, y tenemos que ser agradecidos, que bonito ser una mejor persona cada día, debemos ser hombres y mujeres de bien, cada día debemos aprender algo, valorar más las cosas, situaciones, personas y la salud, ¿cómo somos mejores personas? Tan simple como ser agradecidos con la vida y con Dios y poder demostrarle que apreciamos los milagros de vida y las pequeñas cosas que vienen con la cotidianidad.