Al amar a Dios fortalecemos la fe

Al amar a Dios fortalecemos la fe

 

El sentimiento más puro que existe es el amor y no hay mejor forma de demostrarlo que teniendo fe en esa persona, en ese sueño o en esa bendición que pronto está por llegar. Cuando amamos en medida es porque tenemos un corazón grande y sin odio, cuando amamos a Dios y obedecemos estamos fortaleciendo la fe y la esperanza en que todo lo que le pidamos se realizará pues como dice la biblia él es el dueño del oro y de la plata y nos concederá lo que le pidamos.

Que tan grande fue su amor, que se llevó nuestros pecados en la cruz y se llevó nuestras enfermedades por medio de su sangre bendita, sufrió, fue humillado por nosotros, una prueba de amor como ninguna, sin conocernos nos amó, y nos sigue amando, la prueba que de Dios nos ama la vemos cada día cuando el interfiere y nos cubre con su sangre bendita para protegernos.

Tener fe en Jesucristo significa confiar totalmente en Él, confiar en Su poder, inteligencia y amor infinitos, lo cual incluye creer en Sus enseñanzas, tenemos que seguir sus enseñanzas, no es fácil, erramos todos los días, Dios ama a el pecador, más no ama el pecado, debemos ser firmes en nuestras creencias y en todo lo que él nos prometió si seguimos sus doctrinas.

Al expresar gratitud al Padre y al suplicarle las bendiciones, la mejor forma de comunicarnos con él, es por medio de la oración, ser sinceros con él, conversar como se conversa con un amigo, darle gracias, como se le dan las gracias a nuestros padres, confiar en él, así como, así como confiamos en nuestros hermanos, es una relación cercana con nuestro lado espiritual.

Solo cuando tenemos fe y somos obedientes podemos demostramos nuestro amor a Dios, no es fácil, porque somos seres humanos y caer en la tentación es cosa de todos los días, pero es ahí donde tenemos que ser fuertes. Quien ama de verdad, es capaz de sufrir y morir por alguien. Es por eso que Dios ama tanto al hombre que, haciéndose hombre él mismo, llevo con en la cruz el peso de nuestros pecados para morir en la cruz por nuestra salvación. Que prueba tan grande de amor, él se llevó nuestros pecados, se sacrificó por nosotros, eso es amor puro. Romanos 5:6-10