El Rey David: ¿qué puedo aprender de su vida?

El Rey David: ¿qué puedo aprender de su vida?

Dios dijo: “He hallado a David … varón conforme a Mi corazón, quien hará todo lo que Yo quiero” (Hechos 13:22).

 

Si Dios habla así de alguien, presta atención y observa la vida de esa persona. David comenzó como pastor y terminó como rey, algo humanamente imposible. Los pastores estaban tan abajo en la jerarquía social que no podían testificar en los tribunales porque no se consideraba fiable su palabra. Aun con todo, David escribió los salmos más leídos de todos los tiempos. Cuando invitas a Dios a tu vida, Él trata con todo lo malo del pasado y escribe tu futuro desde cero. Pero a ti te corresponde elegir lo que Dios ya ha dispuesto para ti.

 

1) No te apresures a juzgar.

 

Dios tiene la última palabra. La historia de David es una advertencia para el transgresor, una reprimenda para el engreído, una confirmación de que la justicia de Dios no te dejará escapar de tus consecuencias y un testimonio de que Su amor nunca te abandonará.

 

2) Dios puede sacar algo bueno de lo que parece ser una situación mala.

 

Puede usar todas las experiencias para tu bien y el de otros. El Señor puede hacer que “todas las cosas” te ayuden a bien.

 

Tres enseñanzas más de la vida de David:

 

1) Dios es quien elige.

 

Cuando el profeta Samuel fue a la casa de David para escoger al siguiente rey de Israel, nadie tuvo en cuenta a David. Pero Dios ya lo había escogido, como había hecho antes con Débora, elegida para dirigir la nación de Israel en medio de una sociedad dominada por hombres. Deja de intentar descifrar a Dios; y de compararte con los demás. Nosotros habríamos rechazado a muchas personas que Dios ha usado, lo cual demuestra nuestra ignorancia.

 

2) Dios traza el plan.

 

“Estoy convencido de esto: El que comenzó tan buena obra en vosotros la irá perfeccionando…” (Filipenses 1:6 CST).

 

¿Quién trazó el plan? ¿Quién lo lleva a cabo? ¿Sobre quién deberías depositar tu confianza? ¡Dios! En su plan para David había años en los que el rey tendría que esquivar las lanzas de Saúl, vivir en cuevas como fugitivo y trabajar con seiscientos marginados sociales, “disfuncionales” por excelencia. Dios te adiestra con las dificultades para que te puedas encargar del cometido que tiene preparado para ti.

 

3) Dios marca el calendario.

 

“Imitad a quienes por su fe y su paciencia heredan las promesas” (Hebreos 6:12 CST).

 

Tener paciencia significa mantenerse firme bajo presión. El premio se le concede al que demuestra compromiso a largo plazo. David fue ungido rey siendo muchacho, pero no ascendió al trono hasta los treinta años. La espera es dura, pero si empiezas a correr antes de que te den la señal de salida, quedarás descalificado de la carrera. Tú solo mantén los ojos puestos en el premio y no te rindas.