Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

En el principio de la creación, antes de la caída del hombre, hubo una conversación entre la serpiente (satanás) y la mujer (humanidad). En los genes de Adán y Eva se encontraban todas las generaciones que habrían de venir al mundo, por eso, en ese momento ambos representaban toda la humanidad porque ellos se iban a encargar de reproducirse y llenar toda la tierra. Una conversación inapropiada bastó para que hoy en día estuviéramos viendo tantos desastres alrededor del mundo. Por eso es que cuando satanás va a destruir a alguien no solo piensa en la persona en sí, sino en todas sus generaciones.

Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?. Génesis 3:1

Muchas veces creemos que lo que escuchamos no es importante, sin saber que el veneno más mortal empieza cuando decidimos poner nuestros oídos a aquellas cosas que violan constantemente las escrituras. Dios fue claro con el hombre, no comerás del árbol del conocimiento del bien y del mal, pero una conversación con un ser que solo cargaba odio y rebelión fue suficiente para poner el hombre creado en contra de su propio creador.

Cuantas personas hoy en día están cargadas de ese odio y de esa rebelión, cuantas personas están ofendidas con Dios y lejos de sus caminos, viviendo su vida en un desenfreno total en todo el sentido de la palabra, pero sin embargo, todos los días llenas tu corazón de cada palabra de rebelión que esa persona habla en contra de Dios y de otras personas. 

Esto explica el por qué es tan importante saber con quienes nos juntamos cada día y de quien o quienes estamos alimentando nuestro corazón.

… No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. 1 corintios 15:33

El hombre y la mujer de Dios están llamados a llenar su corazón de la Palabra de Dios, porque de lo que está lleno nuestro corazón eso mismo le vamos a transmitir a las personas.

 

 

Es fácil darse cuenta como está el corazón de una persona por lo que constantemente está hablando, por eso debemos de tener mucho cuidado a quien le estamos prestando nuestros oídos, porque si no ponemos limites, tarde o temprano seremos igual que aquellos a quienes escuchamos. 

Cuando una persona todos los días te induce para que no vayas a la iglesia, para que no busques a Dios, para que no ores, para que no hables de su palabra, si no le pones límites, tarde o temprano te apartará de Dios. Una mala conversación es suficiente para que llegues a odiar a una persona sin antes haberla conocido. Una mala conversación es suficiente para que destruyas todo lo que por mucho tiempo has construido. Una mala conversación es capaz de hacerte dudar en lo que por mucho tiempo has confiado y creído. Por eso muchos de nosotros en muchas ocasiones hemos estado cara a cara con Dios, pero sin embargo, cuando una persona te dice que Dios no existe y empieza a citarte teorías sin sentido sobre la ciencia, empiezas a creer que todo lo que has vivido fue mera ilusión.

Llena tu corazón de la Palabra de Dios. La palabra dice: la fe viene por el oír Palabra de Dios. Si la fe es tan importante y poderosa y se adquiere por el sentido del oír, podemos darnos cuenta que tan importante es lo que escuchamos cada día. No dejes que satanás siembre semillas de odio a través de otras personas, o semillas de críticas y chismes, no dejes que satanás te haga dudar de tu creador o de tus padres y personas que se han ganado tu confianza, mantente firme en la palabra y ponle límites a todas esas conversaciones que te inducen a pecar constantemente. Escoge tus amigos con sabiduría porque algunos de ellos te llevarán al propósito de Dios pero otros solo te alejarán y te dejarán pérdida.